How to Care for Cashmere

Cómo cuidar el cachemir

La cachemira se gana su reputación de suavidad, pero esa misma delicadeza significa que necesita un trato más cuidadoso que la lana normal. Si se trata bien, una buena prenda de cachemira puede durar décadas. Si se trata como un suéter común, no lo hará.

Lavado

  • Lavar con poca frecuencia. La cachemira no retiene el olor como las fibras sintéticas; a menudo, basta con airear una prenda después de usarla entre lavados.
  • Lavar a mano en agua fría con un detergente suave de pH neutro, específico para prendas delicadas o cachemira. Evite el detergente de ropa normal, que es demasiado agresivo para las fibras finas.
  • Nunca frote, tuerza o escurra. Las fibras de cachemira son más finas y frágiles que la lana de oveja. Presione suavemente el agua a través de la tela en lugar de agitarla.
  • Enjuague a fondo. Los residuos de detergente endurecen las fibras con el tiempo y apagan la suavidad natural de la tela.

Secado

Siempre seque en plano, nunca colgado y nunca en secadora. Enrolle la prenda en una toalla limpia para eliminar el exceso de agua primero, luego extiéndala sobre una toalla fresca, volviéndola suavemente a su forma original. Manténgala alejada del calor directo o la luz solar mientras se seca.

La formación de bolitas es normal — He aquí cómo manejarla

La cachemira forma bolitas más fácilmente que las lanas más resistentes, especialmente en áreas de alta fricción como las axilas y donde se apoya la correa de un bolso. Esto no es una señal de mala calidad, es simplemente una característica de la fibra. Use un peine para cachemira o una rasuradora de tela fina, trabajando suavemente en una dirección, y las bolitas se eliminarán limpiamente sin dañar el tejido.

Almacenamiento

  • Siempre doblar, nunca colgar. Colgar estira la cachemira casi inmediatamente por su propio peso, deformándola.
  • Use almacenamiento transpirable — bolsas de algodón para ropa en lugar de plástico, que atrapa la humedad.
  • Cedro, no bolas de naftalina. Los bloques de cedro o las bolsitas de lavanda protegen contra las polillas sin dejar un olor químico.
  • Almacenar limpia. Las polillas se sienten atraídas por los aceites corporales y los residuos de alimentos, no por la fibra en sí; lávela siempre antes de guardarla a largo plazo.

La cachemira recompensa un poco de cuidado extra con una tela que solo se vuelve más suave con el tiempo. La inversión en cómo la trata vale la pena durante años.

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